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VENEZUELA

Correspondencia entre CSR - El Topo Obrero (Venezuela) y la FLTI

Publicamos a continuación un intercambio de cartas entre el Comité Ejecutivo Internacional de la FLTI y la dirección de la CSR – El Topo Obrero, quienes venimos de firmar en común una declaración internacional ante la masacre a los mineros en Sudáfrica, declaración que publicamos en esta edición del OOI. Esto configura sin dudas un firme salto hacia adelante en la intervención y reagrupamiento de los internacionalistas ante los acontecimientos mas importantes de la lucha de clases mundial.
En la preparación de la presente edición del OOI, les enviamos a los camaradas del Topo Obrero un borrador de artículo denunciando a los bolivarianos como lacayos del imperialismo, tal como lo es Zuma en Sudáfrica que asesina mineros a cuenta del imperialismo y las transnacionales. Esta cuestión abrió un debate sobre el carácter del estado, el régimen y el gobierno en Venezuela, el cual presentamos a continuación en esta sección. 
Nuestros lectores encontrarán en las siguientes cartas parte de una elaboración colectiva de marxistas internacionalistas que buscamos el mejor programa revolucionario para intervenir en el test acido que significa Venezuela y la lucha contra la “revolución bolivariana”. Lejos de cualquier acuerdo oportunista de cúpulas, a espaldas del proletariado, como están acostumbrados los liquidadores del marxismo, los revolucionarios debatimos nuestras diferencias públicamente ante los ojos de la vanguardia y las masas. 
Así, debatiendo y luchando juntos, enfrentamos a la izquierda reformista mundial que ha salido a apoyar la candidatura de Orlando Chirino (UIT-CI / PSL) para “lavarse la ropa sucia” de sus capitulaciones y traiciones al proletariado venezolano y continental, luego de ser el sostén fundamental de la farsa de la “revolución bolivariana”, expropiadora de la revolución proletaria. Los marxistas revolucionarios abrimos este rico debate, con el cual se comienza a delinear el programa revolucionario que la clase obrera venezolana precisa y se merece, en momentos en que los sectores más concentrados de la clase obrera comienzan a romper con Chávez y su régimen, que los ha sumido en la más feroz superexplotación, hambre y saqueo.

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Carta de El Topo Obrero de Venezuela - 23-08-2012

 Las diferencias políticas con el remitido es la caracterización a ciertos gobierno como “bolivarianos”, que se hace en el recuadro, que nos parece incorrecta por meter en un saco a gobiernos con diversas características incluso en el desarrollo de su bonapartismo “sui generis”. 
En segundo lugar tiene que ver con la generalización de los gobiernos nacionalistas mencionados como asesina obreros, como si todos hubiesen actuado al mismo grado. A modo de ejemplo, el gobierno de Chávez no tiene, aún, una política represiva de asesinato de trabajadores, salto político militar que lo diferencia del de Evo Morales. 
Si se mantienen esa caracterización no firmaríamos el documento que nos parece totalmente correcto, a menos que hubiese algún modo de hacer la observación, que no sabemos si se deba o pueda hacer.

Comité Ejecutivo CSR – El Topo Obrero

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Carta a los compañeros del Comité Ejecutivo  de CSR-El Topo Obrero 23-08-2012

Acabamos de enviarles una nota. Nos informan nuestros camaradas desde Colombia que, con las enmiendas que ustedes hicieron, estaríamos firmando juntos la declaración ante los graves acontecimientos de Sudáfrica.
Esto demuestra que estamos entre corrientes marxistas serias y, lo que es decisivo, hemos conquistado un gran programa revolucionario en uno de los sectores más explotados de la clase obrera mundial.
¡Adelante! La declaración ya acordada estará siendo subida a nuestra página web y sacaremos una nueva edición con vuestra firma.

Por otra parte, es muy seria también vuestra política en relación a marcar con claridad las diferencias que pueden existir. Vamos a comenzar con algunas reflexiones para abordarlas.
Nos queremos referir a vuestra impresión de que nosotros generalizamos la expresión y la caracterización como gobiernos bolivarianos a gobiernos de distintas características. Yendo hasta el final, plantean que inclusive estos gobiernos tienen características diversas incluso en el desarrollo de su bonapartismo sui generis.
Somos corrientes proletarias buscando la verdad. Nosotros queremos que nos corrijan si realmente no comprendemos a fondo vuestras posiciones. Creemos, en este caso, entender lo que nos están diciendo.

Frente a ello, les queremos hacer llegar las siguientes consideraciones:

El problema de las definiciones y las caracterizaciones de los gobiernos para el marxismo son muy importantes, porque hace a las cuestiones de programa, de estrategia y de táctica.

A veces, con distintos términos, por venir de experiencias distintas, queremos decir lo mismo o no. Por eso aquí plantearemos por qué definimos como bolivarianos a estos gobiernos y por qué, para nosotros, no todos son bonapartistas sui generis, o ya han dejado de serlo en su mayoría.

¿Por qué bolivarianos? Porque así se denominaron ellos de forma demagógica en el 2003-2005 cuando en la Cumbre de las Américas organizaban contra cumbres, como fue aquí en Argentina en la Ciudad de Mar del Plata, contra los gobiernos del TLC y contra Bush. Para los trabajadores en el Cono Sur esta definición de bolivarianos tiene este sentido, que son como se definen ellos, como “independientes” del imperialismo, que “toman sus propias decisiones” como, por ejemplo, Morales nacionaliza de forma escandalosamente fraudulenta el petróleo y los hidrocarburos, o como dice Cristina Kirchner, de que no depende de las misiones del FMI para resolver su política interna, mientras que ha sido el gobierno que más deuda externa le ha pagado a los yanquis, mientras el “nacionalista” Correa MANTIENE LA ECONOMÍA DOLARIZADA en Ecuador.
Es más, Chávez ha pregonado en cuanto país visitó para estrangular revoluciones junto al castrismo – como en Ecuador, Bolivia y Argentina – que su lucha era por una “revolución bolivariana”, en contraposición a las revoluciones obreras y socialistas que pugnaban por conquistar las masas en el primer lustro del Siglo XXI en el continente americano.
De aquí surge nuestra consigna para enfrentar a los Kirchner, a los Morales e inclusive a los Castro y Chávez, de “contra la caricatura de revoluciones bolivarianas, por la revolución obrera y socialista”. Ese es el carácter y el contenido de nuestra definición.

Es indudable que estos gobiernos, a medida que fueron expropiando los procesos revolucionarios de las masas, cada vez dejaron de hablar más de revolución bolivariana y se abrazaban a los fascistas, como con Uribe en Colombia entregando a la resistencia de ese país para que sea masacrada. Firmando, como hizo Morales con el apoyo ferviente de Chávez y la OEA, el pacto con la Media Luna Fascista sobre la base de los cadáveres de obreros y campesinos en Bolivia. De “revolución bolivariana”, una vez que fueron expropiando la revolución en el continente americano, cada vez hablaron más de que no podía haber revoluciones obreras y socialistas. Ni siquiera en Cuba.
 
Ustedes tienen un déficit al no definir con claridad que estamos frente a gobiernos burgueses, efectivamente con distintas características y particularidades, pero que tienen algo en común. Y esto es que, apoyados en las direcciones traidoras y fundamentalmente en el castrismo y en los renegados del trotskismo, expropiaron los procesos revolucionarios de masas. Ustedes no ven la importancia que tiene la política de colaboración de clases que impusieron las direcciones traidoras. Por ello ustedes no utilizan el término y la definición de gobiernos expropiadores de la revolución. Por ejemplo, Chávez, de ser un coronel represor y asesino de obreros, en el Caracazo en el 95 fue ascendido a General por esos méritos. Es desde allí que organiza una fracción de la burguesía para expropiar la verdadera revolución proletaria que se había iniciado en Venezuela a principios de los 90.
La denuncia contra estas “revoluciones bolivarianas” que reivindican los Kirchner, los Chávez y los Castro no es secundaria, porque ellos la han contrapuesto y enfrentado a la lucha por la dictadura del proletariado y a la revolución socialista. Ellos hablaron de que encabezaban una “segunda independencia” y que volvían a protagonizar los abrazos de O’higgins, Bolívar y San Martín en el contienen americano.
La misma Celia Hart Santamaría, hoy fallecida, representante de un “ala de izquierda” del castrismo recorrió todas las organizaciones de izquierda del Cono Sur llamando a apoyar la revolución “bolivariana”, que era la forma que adquiría la lucha por el socialismo hoy.
Lo que estamos definiendo es a gobiernos y a regímenes expropiadores de la revolución proletaria. El mismo Castro recorrió América Latina poniendo a la revolución bolivariana como ejemplo para que los obreros no avancen en la revolución obrera y socialista.
El contenido es de gobiernos expropiadores de la revolución proletaria. A este concepto ustedes no le dan la preponderancia que tiene.
Insistimos, no queremos discutir sobre términos, pero las masas del Cono Sur entienden por el veneno del castrismo, de las burguesías nativas y de los renegados del trotskismo este término de “revoluciones bolivarianas”, a las que nosotros le contraponemos la revolución obrera y socialista.
Y aquí no estamos hablando tan sólo de gobiernos, sino de regímenes que salvaron a los estados burgueses de la revolución proletaria.

Por supuesto que los gobiernos y regímenes que surgieron como expropiación de la revolución proletaria han tenido y tienen distintas características. 
En Venezuela se dio la emergencia de un gobierno nacionalista burgués bastante sui generis que intentó utilizar al movimiento de masas y su rol expropiador de la revolución proletaria para negociar con el imperialismo parte de la renta petrolera. Y esto lo hizo estatizando a grado extremo a las organizaciones obreras, con sus Ministerio de Trabajo y su central sindical totalmente dependiente del gobierno. Es que los gobiernos bonapartistas sui generis no existirían utilizando la movilización de las masas contra el imperialismo si no las controlan férreamente a éstas, estatizando sus organizaciones.
Una vez que pasó el peligro revolucionario del continente, estos gobiernos burgueses expropiadores de la revolución, cada vez más, han devenido como agentes directos del imperialismo. Y ese es el proceso de Chávez y de todos los gobiernos nacionalistas burgueses de la historia del capitalismo en la época imperialista. Es que la burguesía nativa es socia menor del imperialismo en todos sus negocios y de él dependen.
Por eso el pacto Chávez-Uribe, que de nacionalista no tiene nada, sino de asociación abierta y directa con las transnacionales yanquis para trasladar los oleoductos y gasoductos hacia el Mercosur junto a la Exxon, la British Petroleum, etc.
Esta política cada vez más pro-imperialista de Chávez la vemos hoy en su ubicación sosteniendo a gobiernos cada vez más agentes directos del imperialismo, como Khadafy, Al Assad, y los mismos Castro que están encabezando la entrega de Cuba al imperialismo.
Estamos en el momento en que el gobierno bonapartista sui generis es cada vez más bonapartista y menos sui generis. Por ello, lejos de cooptar, enfrentan cada vez más directamente a las masas.

Así sucede con todo el resto de los regímenes y gobiernos expropiadores de la revolución.  Es que estos surgieron durante el 2001-2005-2006, donde no sólo vibraba la revolución latinoamericana, sino que también EE.UU. había descuidado momentáneamente su patio trasero, puesto que había volcado todas sus fuerzas a controlar las rutas del petróleo en Medio Oriente con invasiones a Irak y Afganistán.
Al imperialismo le fracasó su TLC, se salvó en países como México, Perú, Colombia, Chile, etc. y dejaron a las burguesías “bolivarianas”, a los regímenes expropiadores de la revolución, para desviarlas, e inclusive para impedir que ésta entre a EE.UU., como amenazó con hacerlo el movimiento contra la guerra y contra Bush.
¿A qué nos estamos refiriendo? Ustedes subestiman que, inclusive, influenciados por el castrismo, millones de obreros norteamericanos, fundamentalmente inmigrantes y de color, se ubicaron sosteniendo a Obama influenciados por la simpatía con el castrismo y sus “revoluciones bolivarianas”.
Insistimos. Ustedes subestiman el rol de Chávez y el chavismo, que junto a la burocracia castrista fueron la avanzada del estrangulamiento de la revolución proletaria en todo el continente americano. Y no por eso estamos diciendo que Obama es “bolivariano”. Las “revoluciones bolivarianas” fueron contrapuestas a las revoluciones socialistas como un dogal en el cuello, como el “socialismo del Siglo XXI”, o el “socialismo de mercado” por las direcciones traidoras a las masas.
Estas categorías fueron contrapuestas a las luchas por las revoluciones obreras y socialistas, a nuevas Cubas en el continente. 
Otra cuestión son los “gobiernos bolivarianos” y sus características distintas. Indudablemente no vemos un gobierno nacionalista burgués en Ecuador con su economía dolarizada. Es la economía más dependiente del imperialismo que haya conocido la historia latinoamericana desde la época de la colonia. Es pura fraseología y demagogia anti-imperialista. 
El gobierno de los Kirchner comenzó siendo casi un gobierno kerenskista ultra debilitado en el 2003, entre los organismos de doble poder que surgían de las masas y el régimen de la Constitución de 1853 en grave crisis. Una vez que logró volver a asentar las instituciones de la archi reaccionaria Constitución argentina de 1853, el presidente, con súper poderes, estableció un gobierno semi bonapartista, para nada sui generis, que es un verdadero “kirchnerato”, bajo formas de un ropaje democrático burgués parlamentario.
El gobierno de Morales en Bolivia es un gobierno clásico de Frente Popular, agente del imperialismo, que para consolidarse desarrolló algunas falsas nacionalizaciones tipo capitalismo de estado. Pero las verdaderas instituciones del régimen son los Ministros obreros de la COB en el gobierno, lo que constituye un gobierno de Frente Popular sostenido en la Constitución del pacto infame de la Constitución acordada entre gallos y medianoche entre el gobierno de Morales y la Media Lunda fascista, pacto bendecido por la OEA. Es decir, un gobierno de frente popular gobernando con instituciones de una archireaccionaria Constitución, que garantiza que no se toca ninguna propiedad de tierra en Bolivia que tenga menos de 5.000 hectáreas, es decir, ninguna. Y, en cambio, se le garantizan a las transnacionales contratos de hidrocarburos y su tercerización y superganancias, como a todas las mineras que se llevan 1.500 millones de dólares de Bolivia. Nada distinto a las empresas mineras imperialista que saquean Argentina, Chile y Perú.

Insistimos, ustedes no ven la política siniestra del stalinismo impulsada por los hermanos Castro, quienes usaron al chavismo y a su “revolución bolivariana” para estrangular la revolución socialista en todo el continente. Y ambos se dedicaron a recorrer todos los países donde hubo fuego revolucionario para mostrar el modelo venezolano como un ejemplo, y no el cubano.
Insistimos, “revolución bolivariana” es un sinónimo de “socialismo de mercado”, no inventado por nosotros, sino por el stalinismo y los renegados del trotskismo, desde Alaska a Tierra del Fuego. ¿Cómo se ubicaron los renegados del trotskismo frente a la “revolución bolivariana”? Como una primera etapa hacia la revolución socialista, como lo pregonó Allan Wood en Venezuela o, diciendo, como lo hacía la LIT, que había que exigirle a Chávez, Morales, o al gobierno de los Kirchner que tomen medidas anti-imperialistas y socialistas. O llamarlos a votar, tal como lo hizo Chirino o el Partido Obrero de Argentina con Morales en Bolivia.
Insistimos, hablamos y denunciamos a las revoluciones bolivarianas expropiadores de la revolución proletaria, porque así lo presentaron las direcciones traidoras en el continente americano, e inclusive como ejemplo a todos los obreros del mundo para que se sometan a la burguesía, como  lo hacen con el socialismo de mercado de Hu Jintao en China.
“Socialismo del Siglo XXI”. Ese es el programa de expropiación de la revolución socialista y de sometimiento de las masas a la burguesía del Foro Social Mundial.

Efectivamente coincidimos con ustedes en que estos gobiernos son distintos, inclusive en las características del régimen en los que estos se asientan. Ya lo vimos en el caso de Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela, etc.
Definimos entonces qué tienen en común estos gobiernos y regímenes. Y esto es que son expropiadores de la revolución, con un programa de “socialismo de mercado” de “Socialismo del Siglo XXI”, de “nacionalizaciones” falsas, de anti-imperialismo de palabra, etc. Que cada vez se acaba más, y empiezan a hablar los sables, tal como vimos en Argentina, en Colombia, Bolivia, Ecuador, Venezuela, etc. Y vemos como el mismo Obama se sacó la careta, apoyado por toda la izquierda norteamericana, demostrando ser nada más y nada menos que un Bush tiznado.

Lo que no entendemos es cuando ustedes dicen que Chávez no ha matado obreros.  Si lo que quieren decir es que su gobierno y su régimen no se asienta, como el de Kahdafy, Al Assad, el de Hu Jintao, en el de la mayoría de los gobiernos del planeta, en las fuerzas armadas, sino más bien en el engaño y la demagogia y las instituciones semi parlamentaria y en la estatización extrema de los sindicatos que significa la bonapartización de los gobiernos, entonces estamos de acuerdo. Pero a eso le aclaramos que a las bandas de pistoleros y de matones que van a intimidar a los obreros en huelga los manda Chávez. Y eso ya es un indicio de que es cada vez menos sui generis y cada vez más bonapartista, desnudándose así como un gobierno agente del imperialismo.
Sus reservas están en Miami, en Estados Unidos, por más lingotes de oro que hayan traído en un carrito desde Nueva York. Las imbricancias de las “Boli-burguesías” con el imperialismo son ya totales.
Por ello no podemos enfrentar a un gobierno, como el de Chávez, como si estuviéramos ante un gobierno fascista o bonapartista clásico. El programa se articula de forma distinta, para mejor enfrentarlo y derrotarlo. Eso sí, sin otorgarle el más mínimo apoyo político porque, como diría Trotsky, ello significaría renunciar a luchar por su derrocamiento.
El que le pide a Chávez que haga el socialismo termina creando en las masas ilusiones de que un burgués puede hacer el socialismo. Eso es una política totalmente anti marxista y anti obrera, puesto que nuestro programa es que las organizaciones obreras rompan con la burguesía, y no que la burguesía haga el socialismo. Ni siquiera exigirle que haga reformas. Por eso consideramos totalmente equivocada vuestra caracterización de que el gobierno de Chávez fue un gobierno burgués reformista en su momento y ahora ha dejado de serlo. Esto no es así. No es para nada pequeño burgués. Es salido de las entrañas de la casta de oficiales que concentra lo más rancio de la burguesía y del estado burgués venezolano. Y no tomó el poder en sus manos para hacer ninguna reforma burguesa, sino para expropiar la revolución y salvar al conjunto de la burguesía y el imperialismo de la revolución socialista. Y sólo desde ahí, y bajo determinadas condiciones internacionales, pudo utilizar a las masas para regatear la renta petrolera con el imperialismo. Ni pequeño burgués ni reformista. El de Chávez fue en sus inicios un gobierno bonapartista sui generis, expropiador de la revolución, cada vez menos sui generis, cada vez menos nacionalista y cada vez más agente directo del imperialismo.

h-  Ubicados desde aquí, no podemos entender cómo ustedes dicen que Chávez no es asesino de Obreros. ¿Quién es el responsable político y directo de los asesinatos de los obreros de Sidor y de PDVSA? ¿Las policías locales? Para nada. No hay gobierno burgués en el mundo, por más democrático que sea, que no sea asesino de obreros con su policía asesina.
Los tanques de Al Assad que masacran en Homs funcionan con la nafta de PDVSA. Chávez le pone la nafta a los carros de asalto y helicópteros que asesinan obreros, y reivindica uno de los genocidios más grandes de este siglo, quizás junto a los Balcanes, el de Khadafy y el de Chechenia.
En este punto discrepamos totalmente. Todos los días la policía de cualquier gobierno mata obreros, mete presos a ladrones de gallinas, y deja libre a todos los estafadores y saqueadores de las naciones, ejerciendo una justicia de clase burguesa.
Insistimos, una cuestión es que, por ejemplo el gobierno del Partido Laborista o el gobierno de Hollande en Francia sean igual al de Hitler. Pero todos matan a obreros a mansalva.
Unos se apoyan en la liquidación de las organizaciones obreras y otros en su control férreo, a través de su policía interna, la burocracia de los sindicatos que también, a punta de pistola, se la pasa matando a obreros como guardia de choque del capital.
De esto tienen que alertar ustedes a la clase obrera venezolana. Porque esas “seudo milicias” chavistas son las que van a matar a tiros a obreros en huelga, tal como los carneros y asesinos de la burocracia del COSATU en Sudáfrica. Esto hay que decírselo a los obreros. De lo contrario, nos estamos adaptando al chavismo. Y de esto sí los queremos alertar.

Camaradas, “revolución bolivariana” significa que en Venezuela hay una Constitución Bolivariana que organiza las instituciones del estado burgués, bajo formas distintas de cómo se organizaban las instituciones del estado burgués en el régimen del Pacto de Punto Fijo. Pero ambos regímenes, el “bolivariano” y el de Punto Fijo son burgueses, defienden la propiedad privada, las bandas de hombres armados del capital.
Esto es muy importante precisarlo, puesto que no se lucha por la independencia de clase en Venezuela, como luego desarrollaremos en otra carta, como la hace Chirino, tan sólo llamando a votarlo a él como candidato obrero contra el burgués Chávez, sin llamar a derrotar  a la constitución bolivariana, y a imponer, con la revolución proletaria, una república obrera y socialista basada en las masas autoorganizadas y armadas.
Lo que Chirino está diciendo es “vote un obrero para administrar la constitución bolivariana del estado burgués”. Chirino se prepara y llama a los obreros para ser un presidente, y administrar mejor que Chávez la Constitución Bolivariana. Y esto hay que denunciarlo.
Ustedes no distinguen correctamente las categorías marxistas de gobierno, régimen y estado.
El estado se define de acuerdo a qué clase detenta el poder. El régimen son las instituciones que se dan la burguesía y su estado para sostener el poder: el ejército, el parlamento, la justicia, etc. El gobierno es una junta de negocios, el directorio que administra los negocios de toda la burguesía de conjunto.
Los gobierno bonapartistas sui generis administran los negocios regateando a su amos imperialistas migajas de la renta del petróleo.

Este es un aporte que le hacemos, que les puede ser de utilidad para el programa correcto que comenzaron a levantar frente a la coyuntura electoral en Venezuela. Puesto que, entre otras cuestiones que luego desarrollaremos, hay que exigirle a Chirino que rompa con la “revolución bolivariana” y que luche por la revolución socialista. Y este sí es un programa de lucha por la independencia de clase en Venezuela.
El proletariado latinoamericano necesita una voz firme en el corazón de los gobiernos y regímenes expropiadores de la revolución, y mostrados como modelos por el stalinismo y toda la burocracia castrista en todo el continente. Y en Cuba para restaurar el capitalismo y entregarle la isla al imperialismo. Empresas mixtas, inflación, obreros despedidos, una nueva “Boli-burguesía” cubana, ya bastante millonaria. 
Como anuncian los diarios y la prensa burguesa, ya enormes franjas de la clase obrera comienzan a romper con el gobierno de Chávez y su caricatura de “revolución bolivariana”. Una dirección revolucionaria debe ser inflexible en este punto si realmente quiere dirigir al proletariado hacia una estrategia revolucionaria. Hay que separar totalmente las banderas y el programa con el chavismo. Es que con él también tenemos un río de sangre que nos separa. En este punto los llamamos fraternalmente a abandonar una visión nacionalista del chavismo. 
Ese río de sangre son los obreros de Sidor, de PDVSA, de Homs, de Deraa, de Damasco, de la resistencia colombiana masacrada. Todas esas masacres han sido sostenidas por Chávez, el “bolivariano”, y sus laderos la nueva Boli-burguesía cubana.
Es necesario que debatamos, que aprendamos juntos cómo poner en pie una estrategia trotskista independiente. Ha llegado la hora de eso.

Comité EjecutivoInternacional de la FLTI