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SECCIÓN: "PASO A LA MUJER TRABAJADORA"
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6/8/2014

Último Momento
Sobre la tregua de 72 horas en los combates de Gaza y las negociaciones en Egipto

Bajo las órdenes de Obama y la ONU, de la mano de la Junta Militar mubarakista del asesino Al Sisi -guardiana de las fronteras del estado sionista fascista de Israel- el imperialismo y el sionismo quieren imponer en una mesa de negociación en El Cairo, lo que no consiguieron en el campo de batalla: la rendición de las masas palestinas para imponerles la “paz de los cementerios” y el reconocimiento del estado sionista

¡Al estado invasor sionista no se lo reconoce, se lo destruye!

¡La sangre derramada no será negociada! ¡Las masas palestinas no se rinden!

¡Ninguna negociación secreta a espaldas de las masas, que fueron las que pusieron su sangre contra las tropas del estado sionista- fascista de Israel invasoras de la nación palestina!

Las masas palestinas de Cisjordania y Jerusalén no pueden permitir por un minuto más que la burguesía de Al Fatah siga reconociendo al Estado genocida de Israel en nombre del pueblo palestino

¡Ahora, que empiece la revolución!


Chicago: la marcha en apoyo a Palestina más
grande de la historia norteamericana

La consigna de la marcha de Chicaco dice: "¡Alto ya a la masacre israelí, apoyada por EEUU, en Gaza!"

Luego de masacrar en Gaza, en una guerra fulminante de exterminio de hombres, mujeres y niños, las fuerzas del sionismo –bajo el mando de Obama y con el “paraguas protector” de esa cueva de bandidos de la ONU- dicen “aceptar una tregua de 72 horas”. ¡Cínicos!
Ahora, luego de la masacre, se sientan en El Cairo para exigir la rendición de las masas palestinas. Ese es su “plan de paz”. El sionismo quiere imponer el reconocimiento de su estado gendarme que, a cuenta del imperialismo, cuida todas las rutas de petróleo de la región.

El imperialismo ha conseguido ya un triunfo. Le devolvió el poder de fuego a su gendarme contrarrevolucionario en la región. Y lo hizo porque las burguesías musulmanas y árabes lacayas, con sus gobiernos y regímenes, expropiaron y aplastaron a sangre y fuego los procesos revolucionarios, que de Túnez a Damasco recorrieron la región, y no enviaron ni un medicamento, ni un fusil ni una bala a la resistencia palestina.

Bashar al-Assad viene de realizar un genocidio en Siria con más de 500.000 muertos que continúa hasta el día de hoy. Hay más de 10 millones de explotados en campos de refugiados en el desierto. Las fronteras de los Altos del Golan han quedado bien aseguradas por las tropas del perro Bashar.
Hezbollah y el ejército proimperialista del Líbano atacaron a mansalva a la insurgencia de las masas del sur de ese país, y terminaron junto con la ONU cuidándole la frontera norte al Estado de Israel.
La dictadura militar de Al-Sisi de Egipto se impuso masacrando y encarcelando a las masas revolucionarias egipcias de la Plaza Tahrir.
Obama está impulsando un golpe contrarrevolucionario con su general Heftar en Libia para aplastar a las milicias rebeldes. Mientras, en Túnez, el Foro Social Mundial legitimó al régimen de Ben Ali, con su casta de jueces y milicos asesinos.
Cuando se levantaron las masas en Fallujah en Irak contra el gobierno de los invasores yanquis, los Ayatollahs iraníes le cubrieron las espaldas al imperialismo sosteniendo al gobierno de Maliki, mientras la burguesía Saudí mandó al Estado Islámico como “Caballo de Troya” en las zonas liberadas de Irak y Siria.

El sionismo tuvo así las manos libres para masacrar en Palestina. Ahora, con todos estos gobiernos lacayos del imperialismo de las burguesías árabes reconociendo a su estado gendarme, el sionismo exige que sea la burguesía de Hamas la que lo reconozca, como ya hace rato ha hecho Al Fatah entregando la causa de la nación palestina. La promesa es el plan de Obama de los “dos estados”.

Hay que impedir que la tregua de 72 horas sea una conspiración de las fracciones burguesas, el sionismo y el imperialismo contra las masas palestinas. Luego de los acuerdos de “paz” de Camp David de 1979, donde Egipto reconoció al Estado de Israel, vino la masacre de Sabra y Shatila en el Líbano. Luego del reconocimiento de Al Fatah al estado de Israel, la nación palestina fue recluida a ghettos y las mejores tierras recayeron en manos de los colonos sionistas. Se consolidó el plan de los “dos estados”, uno –Israel- como estado de ocupación y el otro, el palestino, bajo un régimen de apartheid.


Jóvenes Zengakuren en Japón se movilizan frente a la embajada zionista contra la masacre al pueblo palestino

Movilización en Jordania

En la guerra, frente al fuego sionista que está dejando miles de mártires y destruyendo ciudades enteras, las masas palestinas y su resistencia tienen todo el derecho a firmar los acuerdos que se vieran obligadas a hacer en aras de detenerlo, de reagrupar filas, ordenar sus fuerzas militares y dar sosiego a las masas. Pero jamás se puede firmar un acuerdo donde se le entrega al enemigo lo que éste no conquistó en el campo de batalla y mucho menos acuerdos que destruyan históricamente la lucha de la nación palestina, como pretenden Obama y el sionismo hoy con el reconocimiento del estado invasor. Es que los casi setenta militares caídos en combate y los centenares de heridos -hoy ocultados- de las tropas sionistas son la expresión de que cuando se empieza el combate por el control de Gaza, casa a casa, las fuerzas invasoras han tenido duras bajas. Allí pelean las masas por su casa, por su familia, por sus hijos y por su libertad. Las mayores bajas de la población palestina han sido civiles por bombardeo de la aviación, la marina y artillería sionista.

Los marxistas revolucionarios sostenemos que en toda guerra de clases se puede firmar acuerdos provisorios, inclusive que no sean beneficiosos, si la situación es de extrema gravedad y emergencia, y si la relación de fuerzas no le es favorable. Pero hay que decir la verdad. Si las masas revolucionarias se ven forzadas a ello, hay que llamar a la clase obrera y los pueblos oprimidos del mundo a derrotar dichos acuerdos.
No se puede hacer pasar las derrotas por triunfos, y mucho menos entregarle triunfos al enemigo cuando éste no los ha conquistado, como sucede hoy.


Nablus, norte de Cisjordania

Marruecos

Las masas de Gaza también han conseguido un enorme “poder de fuego”: el de la clase obrera y los pueblos oprimidos del mundo que por millones ganaron las calles, paralizando la máquina de guerra del sionismo, impidiéndole llegar hasta donde éste hubiera querido: hasta donde llegó el perro Bashar, es decir, dejar Gaza reducida a escombros como Al Assad dejó Aleppo, Homs y el campamento de refugiados palestinos de Yarmouk en Damasco.
Es más, el imperialismo y el sionismo saben que, de profundizarse la masacre, estuvo latente -como lo expresaron las acciones de masas- la caída de Al Fatah en Cisjordania por su complicidad en el reconocimiento del estado invasor, como así también la de Hezbollah en el Líbano, donde las masas en el año 2006 expulsaron al invasor sionista.

Hay que hablar claro. Las fuerzas de las masas palestinas está en la lucha y los movimientos revolucionarios de las masas del Magreb y Medio Oriente y de la clase obrera que de Europa a EEUU ganó las calles, amenazando con paralizar la máquina de guerra del sionismo y el imperialismo.
Las fuerzas del sionismo están en sectores de la misma burguesía palestina que reconocen al estado sionista y que mantienen dividido y separado el heroico combate de las masas palestinas. También están en las burguesías árabes, , que reconocen al estado sionista de Israel. Las fuerzas del sionismo están en el apoyo y financiación que les da el imperialismo. Su rol de gendarme en Medio Oriente está garantizado por el FSM y la izquierda de Obama que, con el Partido Comunista sionista y palestino, y colgados a ellos los renegados del trotskismo, reconocen la existencia del Estado de Israel. Estas corrientes se han pasado al bando del “imperialismo democrático”, que es el que sostiene al estado fascista de Israel y al no menos fascista contrarrevolucionario del perro Bashar en Siria.

¡Ninguna negociación secreta, ni conspiración contra el pueblo palestino!
¡Ningún acuerdo de paz! La lucha y el combate de las masas palestinas de décadas sólo triunfará echando al invasor desde el río Jordán hasta el mar.
¡La única nación que debe reconocer la clase obrera mundial y todos los pueblos oprimidos del mundo es la nación Palestina, con capital en Jerusalén!
¡Por la derrota militar del invasor y su ejército genocida! La clase obrera y las masas palestinas deben romper con todas las direcciones colaboracionistas, que como Al Fatah, reconocen al ocupante sionista y han dividido el combate de la nación palestina!
¡Armamento generalizado de todas las masas palestinas!
¡Hoy más que nunca medicamentos, armas y brigadas internacionales para ir a combatir junto a la resistencia palestina!
¡Asamblea Nacional Palestina con delegados electos desde los campos de concentración de Gaza y Cisjordania y desde toda la diáspora del Líbano, Jordania y Yarmouk en Siria, que desconozca al estado sionista-fascista de Israel e imponga una Palestina libre, laica, democrática y no racista!
Por un gobierno provisional revolucionario obrero y campesino, apoyado en las masas autoorganizadas y armadas de Palestina y en las masas sublevadas de todo el Magreb y Medio Oriente.

¡No habrá justicia para las masas palestinas masacradas sino se saldan cuentas con el perro Bashar que continúa masacrando a las masas sirias y sosteniendo al estado sionista de Israel!

Todas las burguesías del Magreb y Medio Oriente han reconocido de forma directa o con armisticios al estado de Israel respetándole sus fronteras. ¡Pero las masas no se han rendido! Son las que expulsaron a las tropas del asesino Al Assad en un 50% del territorio sirio, son las que en Libia ajusticiaron a Khadafy, que irrumpieron en enormes revoluciones derribando gobiernos y regímenes y las que hoy ganan las calles en el mundo en apoyo a Palestina. ¡La burguesía se rindió! ¡Las masas no se rinden y resisten!
¡No podemos permitir que se mantenga el cerco de las burguesías árabes y de los nuevos dispositivos contrarrevolucionarios en la región contra las masas palestinas!

La clase obrera mundial debe hacer suyo el grito histórico de los trabajadores y el pueblo palestino:
¡Por la destrucción del estado sionista-fascista de Israel!

¡Abajo el “plan de paz de los cementerios” y de “dos estados” del sionismo, Obama y la ONU!

¡Hay que aplastar al perro Bashar, terminar con la dictadura fascista de Egipto!
¡Paso a la clase obrera sublevada en Irak!
¡Paso a los trabajadores y campesinos pobres del Líbano!
¡Paso a la clase obrera de Irán, que ha sido disciplinada por los Ayatollahs iraníes y Hezbollah a cuenta del saqueo de las potencias imperialistas!

¡Ahora más que nunca, hay que profundizar la lucha de la clase obrera europea, norteamericana y mundial!
¡Hay que bloquear y embargar al Estado Sionista de Israel!
¡No hay que cargar ni abastecer ningún barco que lleve alimentos y provisiones al sionismo!
¡Hay que declararle una lucha y combate de asedio a las embajadas sionistas en todo el mundo!
¡Hay que cercar Wall Street!
¡Hay que terminar con los parásitos imperialistas que financian al sionismo genocida!